jueves, 22 de marzo de 2012

Al fondo

Es latente
el estado que influye
hasta la más ínfima gota
y duele
en el fondo;
y lastima
al final
a los pobres de espíritu.

Duele,
sin saber,
y destruye por dentro
cuando las agujas
corren sin detenerse
y miran
sin observar
a los demolidos.

Dejen ya de joder
no a los que
a veces tienen la pelota
sino a quienes
no la tienen
pero saben cómo jugar.

Reza la voz popular
y discrimina
sin saber
al fondo

Non title

Se achican,
se hacen cada vez
más diminutos
los reflejos que esconden
la actitud.

La presión es fuerte
intolerable a esta altura,
pero sé que va a emerger,
de lo profundo,
la mirada precisa,
esa que devolverá
la paz.

El enfoque depende
de las manos,
y de cómo éstas
guían la luz
hacia esa herida
profunda.

15:00 hs. Terminal

Más allá de toda réplica, sé que bajé los brazos. No me pregunten por qué. Es, creo, solo el hecho de aceptar que puedo, lo que me tira atrás. Ahora, si me preguntan por qué, surge una sola respuesta: no se. Necesito algo, desespero porque esta situación cambie. Ya no puedo más; estoy caminando, haciendo equilibrio en una linea de tiza.
Me dan ganas, de repente, de volver a ser un chico; volver a no tener preocupaciones, volver a vivir y a sentir. O quizá cuando era chico también sufría. ¿Tan poderosa es mi mente que me supera? Ella trabaja y borra todo lo malo. En realidad no lo borra, lo esconde abajo de la alfombra de todo lo bueno; por eso, cada tanto se siente el hedor.
Y mientras tanto, cada tanto, miro para afuera, sentado en la plataforma 21, y veo tormenta que acecha, lluvia. Y quiero comprender todo, pero me doy cuenta que no puedo hacerlo; y esa es la peor parte, sufrir.
¿Por qué hay momentos tan llenadores de gracia y sonrisas, y otros tan tristes como este, que llevan a escribir estas lineas? Será que escribiendo me limpio un poco el alma.

Desperdicio de ideas

Cuando corre 
me invita a hacerlo
con cuidado, 
sin apuros;
sin vientos fuertes
que se lleven 
las ideas.


Pero ellas
se fueron hace tiempo
y dejaron, 
casi sin querer, 
el aliento oscuro, 
el que ya
no quiero aspirar.


Volverán, lo sé.
Me lo dijeron
aquella vez
cuando arranqué
ese viaje
que destruye sentimientos.


Y ahora 
quiero volver
y llegar con la frente arriba
aunque 
todo el mundo lo sabe,
ya es 
demasiado tarde.

Novum homo

Los pedazos
que quedaron de él
quieren reunirse
y moldear, como con arcilla,
a otro hombre.

A un otro
que se deje torcer
brazos y piernas;
que no le importe
su propia vida
y que siga
sin creer en lo que hace.

El mal, se sabe,
vive por y para nosotros.
Él lo conoce, y sin embargo
no insiste (ya no puede)
en acomodar las cosas.

Porque cada cual
tiene a disposición
su propia mente,
y la única opción
es no dejar
que ella mande.

                                                               Samot Nocir